dijous, 28 de març de 2013

"Golpeando mi cabeza contra la mesa de la taberna,  
voy rompiendo mi llanto en dos.  
Hay un resquicio de olor a jengibre
en el ambiente cargado de humo y juego. 
La ginebra campa por los recuerdos  
al son de un vals marinero  
interpretado por los borrachos,  
que no son marineros, 
ni yo tampoco. 
Es mediodía, y duele. 
Apenas hay luz.
Sin embargo, llega a mis oídos 
el crujir de los cascos de los barcos 
sobre el silencio, en selecto orden sonoro. 
Lejos del mar, 
estoy sentado solo en una mesa,
con un cuerpo de mujer de madera 
en el espejo de mi copa. 
Muchos hombres están ahora como yo." 

Javier Corcobado, Yo quisiera ser un perro. Poesía Completa (1991-2007)